El poder de la palabra
Por Homero León Díaz Revista "El Locutor" #4. Director-editor Johnny Rosario
Diciembre 1982-Enero 1983.
Desde los tiempos más remotos el arte de hablar ha sido extraordinariamente importante. Hablar con método y elocuencia puede llevar a un hombre a la cúspide más alta. Colón, Temístocles, Pericles, Demóstenes, Catón, Cicerón, entre otros, fueron los más destacados de la antigüedad.
Clemente, Tertuliano, Agustín, Gregorio, Isidoro, en la edad media.
Bossuet, Fenelón, Lutero, Oliverio Disraelí, Mirabeaux, Castelar, y otros en la era llamada moderna.
JESÚS, por medio de la palabra convenció a un mundo y creó la religión llamada cristiana, que durante más de 20 siglos se ha mantenido pese a la multitud de incrédulos que le ha salido al frente.
JUAN PABLO DUARTE, con su palabra encendida creó una patria. Ninguno de esos hombres predestinados usó armas, ni compró conciencias, solamente hablaron.
La palabra es capaz de llevar al hombre a los más extraordinarios sacrificios.
Hitler llevó a Alemania al más espantoso conflicto bélico y condujo a los alemanes a una guerra que amenazó destruir gran parte de la humanidad. Todo tan sólo con la palabra...!
LA PALABRA puede crear las más falsas creencias, y las más grandes figuras en la política.
Puede crear los más bellos poemas y los cantos épicos más emocionantes.
Puede hacer nacer el amor.
Puede hacer nacer el odio.
Puede llegar hasta convertir la mentira en verdad, O puede hacer que la verdad parezca mentira.
Puede encausar la conciencia, y lo mismo, puede desviarla.
Puede ser arrullo de madre...!
Puede ser exabrupto de tiranos.
Por ello el arte de hablar y de exponer principios con la palabra puede ser mano que se adelanta para la paz, y cañón que destruye inmisericordemente.
La palabra puede bendecir, como también maldecir.
Y, es por ello que los que hemos hecho de la palabra un instrumento de comunicarnos con el mundo a través de la radio debemos cuidar esa PALABRA.
Nadie en el mundo, ni la prensa siquiera, puede llegar a tanto en tan poco tiempo como la radio.
Y así mismo nadie puede destruir mejor ni destruir peor.
Cuida tu PALABRA.
El pelotón de fusilamiento mata, pero una voz tiene que decir FUEGO!
Una bomba de hidrógeno mata a millones, pero una voz tiene que decir TÍRENLA!
Cuida tu palabra...!